abril 03, 2011

La Revolución Neolítica

Ruinas de Stonehenge (Gran Bretaña)
El Neolítico (Piedra Nueva) es el período de la Prehistoria con grandes transformaciones orientadas en torno a dos procesos fundamentales: la sedentarización y la domesticación de plantas y animales. La importancia y magnitud de estos cambios significó una auténtica revolución en las formas de vida y en la relación entre el hombre y su entorno.

Hace 15.000 años, termina la última glaciación sobre la Tierra (Würm-Wisconsin) y da inicio a un período de deshielo que originaría las condiciones mediambientales que se conocen actualmente. Este clima más cálido favoreció la concentración de flora y fauna, y el hombre lo aprovechará para ir manejando algunas especies hasta llegar, hacia el 10.000 a.C. a su domesticación.

La revolución agropecuaria

Tras generaciones de observación de la naturaleza, los cazadores-recolectores del Paleolítico superior lograron un acabado conocimiento del medio ambiente y de sus ciclos, lo que les permitió aprovechar mejor los recursos de la naturaleza. En una segunda instancia, y quizás de manera inconsciente, estas comunidades empezaron a seleccionar semillas y a cultivar plantas comestibles o de uso tecnológico (algodón), e iniciaron la crianza de animales como ovejas, gallinas y cerdos.

Este lento camino hacia el 10.000 a.C. condujo a la domesticación de plantas y animales en diferentes lugares del planeta, siendo los más importantes la llamada Media Luna Fértil (actual Medio Oriente); los valles de los ríos Indo (actual Pakistán) y Hoang-ho (actual China); Mesoamérica y América andina.

Expansión de la agricultura durante el Neolítico
A pesar de la reducción de la variedad de alimentos y de los períodos de escasez por sequías y pestes que afectan a la agricultura y la ganadería, el hombre del Neolítico adoptó en forma creciente la actividad agropecuaria, ya que le permitió guardar los excedentes de producción para asegurar su subsistencia y alimentar a grupos más grandes de población.

La revolución urbana

Las antiguas bandas nómadas van adoptando una vida sedentaria, propia del Neolítico, agrupándose primero en pequeñas aldeas, debido seguramente a la abundancia de recursos en determinadas regiones o al ejercicio de una agricultura incipiente que los obligaba a permanecer en un lugar para cuidar sus cultivos.

Esquema de una aldea neolítica
Más tarde, estas aldeas crecerían hasta formar poblados que, finalmente por el aumento de población, se transformarían en ciudades hacia el 4.000 a.C. en el Medio Oriente y, algunos siglos después, en el resto del planeta. Este proceso fue paulatino, lo que significó que existieran aldeas, poblados y ciudades dentro de una misma región.

Los cambios sociales

La domesticación originó una nueva relación con la naturaleza, ya que el trabajo se concentró en torno a los ciclos agrícolas y ganaderos, que en algunos períodos requerían de mayor trabajo y atención, pero que en otros los dejaban sin labores que realizar. Al mismo tiempo, las actividades agropecuarias modificaron las relaciones entre los grupos humanos, porque la población que empezó a desligarse de las labores agrícolas pudo dedicarse por completo a las actividades artesanales (utensilios domésticos), que a su vez pudo intercambiar por los alimentos que no producía. De esta manera, se originaron las bases del comercio y de la especialización del trabajo, a la vez que surgió la propiedad privada.

Trabajos colectivos en el Neolítico
Esta mayor complejidad de la vida neolítica y el hecho de contar con excedentes alimenticios, permitió que paralelamente se produjera un crecimiento importante de la población. Surgieron entonces nuevas necesidades de organización administrativa, política y defensiva, que fueron transformando paulatinamente las comunidades igualitarias en sociedades, donde el acceso a los recursos no eran igual para todos. Así se producían las primeras diferenciaciones y jerarquizaciones sociales, políticas, económicas y administrativas.

Herramientas neolíticas
La revolución tecnológica

Las herramientas que elaboraron los hombres del Neolítico siguieron siendo de piedra, pero como se usaban en labores agrícolas, las herramientas de piedra pulida resultaban más apropiadas que las talladas. Por otra parte, hacia el 4.000 a.C., el hombre del Neolítico descubrió cómo trabajar y fundir los metales de las rocas, iniciándose la Edad de los Metales (cobre, bronce y hierro). La metalurgia desde entonces, comenzó a desplazar el uso de la piedra en la confección de herramientas agrícolas y de armas, y se utilizó en la confección de utensilios y adornos domésticos.

Paralelamente, las sociedades neolíticas descubrieron otras materias primas, como la arcilla, que al ser cocida se transforma en cerámica, endureciéndose definitivamente para conservar la figura que le diera el artesano. Las primeras vasijas fueron decoradas con figuras rectilíneas y geométricas por medio de incisiones, pero con el tiempo, las decoraciones fueron tomando como inspiración imágenes de la naturaleza.

Uno de los efectos de la domesticación de plantas y animales fue el desarrollo de la textilería, ya que se podían obtener, de manera constante, grandes cantidades de fibras, como la lana y el algodón, para ser hilados y trabajados en telares simples.

Arte, megalitismo y primeros templos

El arte, al igual que en el Paleolítico, sigue ligado a las creencias religiosas; sin embargo, la pintura rupestrese vuelve más abstracta y esquemática. El centro de la expresión artística y religiosa del Neolítico fue la arquitectura, que se caracterizó por la monumentalidad de sus obras: los megalitos, construidos en diversos lugares de Europa. Las funciones de estas construcciones están vinculadas con el culto a los antepasados, como el caso de los menhires (monolitos alzados para fijar el alma del muerto) y los dólmenes (tumbas colectivas).

Distribución geográfica del megalitismo en Europa
Otro tipo de construcción megalítica fueron los cromlech, que son un conjunto de menhires colocados en forma circular y que fueron utilizados como centros de culto colectivo, por lo que fueron considerados como los primeros templos. Además de su carácter sagrado, los cromlech reflejan los conocimientos astronómicos que habían desarrollado algunas comunidades neolíticas, dada la disposición y orientación de estas estructuras.
"Un intelectual que no comprende lo que pasa en su tiempo y en su país es una contradicción andante; y el que comprendiendo no actúa, tendrá un lugar en la antología del llanto, no en la historia viva de su tierra." Rodolfo Walsh (1927-1977), periodista, víctima de la dictadura militar argentina
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