enero 12, 2011

El movimiento obrero en Chile (1890-1920)

A fines del siglo XIX y principios del XX, sectores de la propia clase dominante chilena reconocían la existencia de la llamada "cuestión social" en Chile. El hacinamiento urbano generado por el incipiente desarrollo capitalista en el país, simbolizado en los conventillos y ranchos en donde habitaban los sectores populares recién emigrados del campo, era sólo el símbolo de una situación más de fondo: el rápido proceso de acumulación capitalista, acelerado notablemente luego de la anexión de las regiones salitreras a Chile, si bien generaba enorme riqueza para la minoría oligárquica, destruía las tradicionales formas de vida de la mayoría de la población chilena.

En el Norte Grande los trabajadores de la pampa, si bien beneficiados por salarios más altos que los existentes en la Zona Central, se veían sometidos a arbitrariedades y abusos que incubaban el descontento. El salario no era cancelado con dinero sino en fichas, que sólo podían ser utilizadas en la oficina en donde trabajaban; los hirvientes "cachuchos", en donde se refinaba el caliche para extraer el salitre, solían convertirse en lugares donde los pampinos encontraban horrible muerte; los estibadores del puerto eran forzados a cargar pesadas cargas de salitre, entre otras problemáticas.

En el marco de la indiferencia oligárquica, no debe extrañar la aparición de la protesta social representadas por huelgas. En 1890 estalló la primera huelga general de la historia de Chile, iniciada por los trabajadores del puerto de Iquique y que escalonadamente se extendió al resto del país. En las décadas siguientes, numerosos movimientos de protesta sacudieron a todo Chile.

Dirigidos por anarquistas, socialistas y dirigentes sindicales proletarios, la época comprendida entre los últimos años del siglo XIX y la década de 1920, ha sido llamada "el período heroico" del movimiento popular chileno. En efecto, ante una clase dominante que mayoritariamente desconoció la existencia de la "cuestión social" y que utilizó básicamente la represión para detener el descontento social. Miles de hombres, mujeres y niños fueron asesinados por la metralla de los gobiernos oligárquicos. Famosa es la llamada Matanza de la Escuela Santa María en Iquique (1907), los cuales se repitieron posteriormente en San Gregorio (1921) y La Coruña (1925).

La escuela Santa María de Iquique antes de la matanza (1907)
Pero otras movilizaciones populares fueron reprimidas de manera igualmente sanguinaria, como la de Valparaíso (1903), la "Huelga de la Carne" de Santiago (1905), entre otras. Asimismo, masivas movilizaciones sacudieron Chile en aquellos años, como las protagonizadas en Santiago por la Asamblea Obrera de Alimentación Nacional entre 1918 y 1919. En ellas, miles de personas -entre 60 y 100 mil- se manifestaron contra las alzas de precios de los productos básicos y el flagelo del hambre.

El anarquismo y el socialismo fueron las ideologías que animaron este período de luchas sociales. El anarquismo comenzó a desarrollarse especialmente durante la década de 1900 y se caracterizó por sus diversas corrientes, pero la que tuvo mayor influencia en Chile fue el anarco-sindicalismo. Este repudiaba la intervención de las organizaciones populares en la política parlamentaria y oligárquica, por lo que nunca se presentaron a las elecciones a regidores o diputados. Consideraban que el arma fundamental de lucha de los trabajadores era la huelga, la cual promovían por medio de las Sociedades de Resistencia, las que agitaban los movimientos de paralización laboral mientras estos transcurrían.

Por otra parte, los anarquistas crearon los "Centros de Estudios Sociales", en donde promovían la educación de los trabajadores, como forma de generar conciencia entre éstos. Hacia fines de la década de 1910 se conformó la International World Workers (IWW), que encabezó numerosas movilizaciones populares y representó un momento de mayor desarrollo de las ideas anarquistas en Chile. Tuvieron influencia, especialmente, entre los trabajadores portuarios y las organizaciones de artesanos.

Por su parte, el socialismo tuvo en Luis Emilio Recabarren a su principal dirigente. Tipógrafo de oficio y militante del Partido Democrático desde la última década del siglo XIX, se le considera el fundador del movimiento obrero chileno. Decepcionado de la línea de su partido, fundó en junio de 1912 el Partido Obrero Socialista (POS), considerado el primer partido obrero chileno. Años más tarde, en 1922, el POS cambió su nombre por Partido Comunista de Chile.

Monumento a Luis Emilio Recabarren
La labor de Recabarren fue multifacética. Entroncado con las tradiciones mutualistas del movimiento popular, fue un entusiasta promotor de la "regeneración del pueblo". Promovió la educación popular, contribuyendo con ella a través de charlas que daba para las organizaciones sociales a lo largo del país. Asimismo, fue un difusor de la prensa obrera, fundando numerosos periódicos, siendo el más conocido El Despertar de los Trabajadores, creado en Iquique y que fue la voz oficial del POS y la FOCh durante casi 15 años.

En sus numerosos escritos de prensa, junto con denunciar la explotación capitalista y las injusticias sociales en Chile, interpelaba al pueblo a autoeducarse y no dejarse arrastrar por los vicios sociales, especialmente el alcoholismo, los juegos de azar y la prostitución. Durante aquellos años se promocionó entre los integrantes de las organizaciones de trabajadores la creación de filarmónicas, bibliotecas y compañías de teatro.

Para "Don Reca", como le decían sus cercanos, la necesidad de dignificar a los trabajadores partía por la transformación individual. Por la dificultad que implicaba esta tarea, ganar conciencias no fue fácil, y muchas veces el líder obrero reclamó por la lentitud de los ritmos de la lucha contra las injusticias.

Otra tarea que impulsó Recabarren fue la lucha político-electoral. A diferencia de los anarquistas -con quienes tenía duras polémicas por este tema- era un convencido que la lucha electoral era un espacio que podía ser ocupado por los sectores populares para denunciar los abusos de los capitalistas. Electo diputado en 1906 por Antofagasta, cuando aun era militante del Partido Democrático, fue despojado de su cargo. Más tarde, fue candidato presidencial en 1920, cuando el populista Arturo Alessandri Palma, logró concitar el apoyo popular. Solo en 1921 logró ser electo diputado por el POS, junto al dirigente Luis Víctor Cruz.


La lucha sindical fue otro espacio fundamental en donde Recabarren y su generación desarrolló su quehacer político-social. En la década de 1900, la actividad de las mancomunales fue decisiva para la creación de conciencia de clase entre los trabajadores organizados. Junto con la creación y colaboración con cientos de sindicatos, un aporte decisivo fue la transformación de la Gran Federación de Obreros de Chile, de origen mutualista, en la Federación Obrera de Chile (FOCh), que en 1919 se declaró partidaria de sustituir el capitalismo por el socialismo. De esta manera, el movimiento sindical adquirió una connotación revolucionaria, que buscaba un sistema político alternativo al instaurado por las clases dominantes.

El conjunto de movilizaciones que agitaron la segunda década del siglo XX, unido a una crisis económica generada por los cambiantes precios del salitre, provocaron que alrededor de 1920 se creara un indesmentible clima de crisis nacional. Era la constatación que el régimen dominante en Chile vivía sus últimos días. Reforma o revolución serían las alternativas que coparon la agenda política chilena durante la década de los años 20.

Fuente. Artículo de Rolando Álvarez, Especial Santa María de Iquique, Diario El Siglo, diciembre 2007
"Un intelectual que no comprende lo que pasa en su tiempo y en su país es una contradicción andante; y el que comprendiendo no actúa, tendrá un lugar en la antología del llanto, no en la historia viva de su tierra." Rodolfo Walsh (1927-1977), periodista, víctima de la dictadura militar argentina
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