noviembre 13, 2010

La revolución cubana y los procesos revolucionarios en América Latina

Desde mediados del siglo XX, y en el contexto de la polarización mundial entre capitalismo y socialismo, muchos sectores de las sociedades latinoamericanas consideraron que la única manera de vencer el subdesarrollo y hacer valer los intereses de las clases populares era el camino revolucionario. La mayoría de los procesos revolucionarios tenían como objetivo acceder al gobierno -al margen de la vía electoral- para impulsar cambios políticos y económicos que efectivamente permitieran mejorar las condiciones de vida de los sectores populares. Muchos movimientos revolucionarios latinoamericanos fueron influenciados por la Revolución Mexicana (1910-1920), de marcado carácter campesino y popular. Sin embargo, la mayor influencia en la región fue la Revolución Cubana.

La Revolución Cubana

Cuba se independiza de España en 1898, con el apoyo de Estados Unidos, el cual ocupó militarmente la isla hasta 1902. Desde entonces, la presencia norteamericana marcó el desenvolvimiento económico y político cubano: consiguieron el arriendo por 99 años de la base naval de Guantánamo y se hicieron fuertes inversiones estadounidenses en la industria azucarera. El nacionalismo comenzó a polarizar la opinión pública en la década de 1930. Para evitar brotes de insurgencia, Estados Unidos contó con la colaboración de Fulgencio Batista, dictador militar que gobernó Cuba desde 1940. Bajo su gobierno hubo varios intentos de derrocarlo, sin éxito, siendo el más célebre el asalto al Cuartel Moncada, el 26 de julio de 1953, donde participaron los hermanos Fidel y Raúl Castro. Fidel Castro, abogado, fue encarcelado y realizó su propia defensa. Fue amnistiado y marchó al exilio junto con su hermano a México, donde organizó el Movimiento 26 de Julio, que pretendía liberar Cuba mediante la lucha guerrillera. A este movimiento se sumaron otros exiliados cubanos y revolucionarios latinoamericanos, como el médico argentino Ernesto "Che" Guevara.

En 1956 los guerrilleros del Movimiento 26 de Julio desembarcaron en Cuba. Castro y sus hombres se internaron en la Sierra Maestra, desde donde se enfrentaron a las fuerzas de Batista. Paralelamente se produjeron huelgas en las centrales azucareras y muchos campesinos adhirieron a las filas revolucionarias. Finalmente, Batista abandonó el poder y huyó de Cuba, entrando Fidel Castro triunfante a La Habana en 1959. En un comienzo las medidas políticas adoptadas por los nuevos gobernantes no se alejaban mucho de las reivindicaciones que la mayoría de los dirigentes de izquierda hacían en sus respectivos países, salvo una excepción que no se veía desde la Revolución Mexicana: la incorporación del campesinado.

Los cubanos llevaron a cabo una amplia reforma agraria, e iniciaron una campaña de alfabetización campesina. Fue la nacionalización de las tierras y su reparto que los llevó a un conflicto de intereses con Estados Unidos. En 1961, un grupo de exiliados entrenados y armados por la CIA (Central de Inteligencia Americana) y el Departamento de Estado norteamericano, invadió la Bahía de Cochinos, fracasando en su intento de derrocar a Castro. Sin embargo, la hostilidad de Estados Unidos acercó a los cubanos al bando soviético y los condujo a declarar abiertamente los fines socialistas de su revolución.

Estados Unidos, bajo la presidencia de John F. Kennedy (1961-1963), redefinió su política hacia América Latina abocándose a la ayuda económica con el fin de evitar la propagación del modelo revolucionario cubano y las ideas socialistas en la región. A lo largo de la década de 1960, surgieron movimientos que buscaron imitar el modelo cubano, adoptando la lucha guerrillera y la vía armada, siendo los más destacados el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) de Nicaragua, el cual logró derrocar al dictador Anastasio Somoza en 1979, dando inicio a la Revolución Nicaragüense (1979-1990); el Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional, en El Salvador; los Montoneros en Argentina; el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) en Chile; las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FARC) y el Ejército de Liberación Nacional (ELN) de Colombia. Estos movimientos contribuyeron al clima de polarización que vivió la región tras el triunfo de la revolución de los hermanos Castro.
"Un intelectual que no comprende lo que pasa en su tiempo y en su país es una contradicción andante; y el que comprendiendo no actúa, tendrá un lugar en la antología del llanto, no en la historia viva de su tierra." Rodolfo Walsh (1927-1977), periodista, víctima de la dictadura militar argentina
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