noviembre 06, 2011

La Blitzkrieg alemana sobre Europa

Soldados alemanes invaden Polonia (septiembre 1939)
Nueve días antes de atacar Polonia, Hitler se dirigió a sus generales y dejó bien claro lo que esperaba de ellos: "Cuando se empieza y se hace la guerra, lo que importa no es lo justo, sino la victoria. Cierren su corazón a la lástima. Actúen brutalmente. Ochenta millones de personas deben obtener lo que es su derecho... Nuestro objetivo es la completa destrucción de Polonia. La rapidez es lo más importante. Sigan hasta la completa aniquilación". Los comentarios de Hitler fijaron la norma de lo que fue durante casi 6 años la más destructiva guerra de la historia.

La invasión a Polonia, causa inmediata

Sin previa declaración de guerra, el 1 de septiembre de 1939 la Wehrmacht puso en práctica la estrategia denominada Blitzkrieg (guerra relámpago), con el objetivo de invadir Polonia. El 28 del mismo mes, el ejército polaco capitulaba y Polonia dejaba de existir al ser repartida entre Alemania y la Unión Soviética, de acuerdo al Pacto Nazi-Soviético. La URSS recibió los territorios que antes habían formado parte del antiguo Imperio Zarista, en tanto que Alemania se adjudicó el Corredor Polaco, Posnania y Alta Silesia. Con el resto del territorio se formó un Estado semiautónomo llamado Gobierno General de Polonia, que en realidad era un protectorado alemán.

Europa en 1939: invasión y reparto de Polonia
División de Polonia
Ante este hecho, que significaba la invasión nazi a uno de los países no germanos de Europa oriental, los países aliados de Polonia -Gran Bretaña y Francia- respondieron inmediatamente a la agresión de Hitler y declararon la guerra al Tercer Reich el 3 de septiembre. Se había iniciado la Segunda Guerra Mundial.

La Guerra de Invierno

Recién consumada la derrota de Polonia, Hitler envió propuestas de paz a los gobiernos de Gran Bretaña y Francia, las que fueron rechazadas. Se inicia entonces una especie de tregua, que abarca desde octubre de 1939 hasta la primavera del año siguiente, durante el cual ambos bandos se prepararon para una guerra que prometía ser larga y penosa. Así, a pesar de la tregua, ocurrieron algunos enfrentamientos bélicos aéreos y navales.

La Unión Soviética aprovecho este intervalo para atacar a Finlandia (30 noviembre 1939), al no alcanzar ambos países un acuerdo con respecto a las demandas territoriales soviéticas. Esta guerra se prolongó hasta marzo de 1940, concluyendo con el triunfo soviético. Tras la firma de los tratados de paz, aunque logró conservar su independencia, Finlandia se vio obligada a ceder el istmo de Carelia y la ciudad de Viborg y aceptar por 30 años el arriendo ruso de la península de Hangö.

Invasión alemana de Noruega y derrota de Francia

Hitler en París (junio 1940)
En abril de 1940, la Wehrmacht dio comienzo a una serie de ataques destinados a lograr la ocupación de Dinamarca y Noruega, con el propósito de que Alemania pudiera proteger sus flancos además de asegurarse las reservas de mineral de hierro en Escandinavia. Dinamarca se rindió de inmediato y Noruega resistió hasta el 3 de mayo siguiente, cuando también cayó bajo la ocupación nazi.

Al tiempo que se efectuaban esas acciones en el norte, los alemanes también avanzaban hacia el oeste y lograban invadir Holanda, Bélgica y Luxemburgo, en rápidas acciones que hicieron retroceder a las fuerzas franco-británicas, sorprendidas por el hecho de que los alemanes avanzaron a territorio francés a tarvés de las Ardenas, en vez de cruzar el terreno donde se encontraba la Línea Maginot, un sistema de fortificaciones construido en 1929 para proteger la frontera oriental de Francia.

Hacia los primeros días de junio de 1940, las fuerzas de Hitler habían logrado vencer las defensas francesas en el río Somme y continuaban su avance hacia París, el cual fue ocupada el 14 de junio. En aquellas gravísimas circunstancias, el gobierno francés se vio obligado a firmar un armisticio según el cual Francia quedaría dividida en dos zonas: la zona atlántica, ocupada por Alemania y con París como capital, y la zona mediterránea con capital en Vichy y bajo el mando del mariscal Philippe Pétain, el cual encabezó un régimen de corte fascista y colaborador de Hitler.

El papel de la Resistencia

Sin embargo, no todo fue negativo. La dolorosa derrota francesa logró reavivar el espíritu nacionalista de sus ciudadanos, quienes organizaron movimientos de resistencia, que se unificaron posteriormente bajo el mando del general Charles de Gaulle, quien en 1940 se negó a reconocer la autoridad de Pétain, escapó a Gran Bretaña y formando en Londres un gobierno en el exilio, el cual llamó a sus compatriotas a seguir luchando contra la dominación alemana. Los integrantes de la Resistencia francesa consiguieron formar guerrillas que, aunque no alcanzaron un éxito definitivo, mantuvieron viva la esperanza del pueblo francés de liberarse del invasor.

Charles de Gaulle, líder de la Resistencia francesa
De manera semejante creció el nacionalismo en Gran Bretaña, pues aunque el país no fue invadido, los continuos ataques aéreos alemanes estimularon el deseo de los británicos por luchar contra el enemigo. Así, se mostraron dispuestos a aceptar las medidas de su gobierno, encabezado por el líder conservador Winston Churchill, quien pronunció su famoso discurso en que pidió al pueblo británico "sangre, sudor y lágrimas" para vencer al nazismo. La resistencia francesa y británica despertó simpatía y admiración en Estados Unidos, que se fue preparando mentalmente para una posible intervención en favor de las democracias occidentales.


La Batalla de Inglaterra

Una vez conquistada Francia, Hitler estaba en condiciones de dirigir sus ataques contra Gran Bretaña pero, dada la imposibilidad de una invasión a través del Canal de la Mancha fuertemente protegido por la poderosa flota naval británica, los alemanes optaron por el ataque aéreo.

Londres bajo los ataques alemanes (septiembre 1940)
La ofensiva de la Luftwaffe contra Inglaterra se inicio en los meses de junio y julio de 1940. Al principio, las incursiones aéreas germanas fueron limitadas, pero entre agosto y septiembre se intensificaron los ataques aéreos contra los aeródromos ingleses, las fábricas de material aeronáutico y, sobre todo, contra la poderosa y eficaz red de radares. Más adelante, durante el invierno de 1940-1941, con la intención de sembrar el terror en la población civil, los alemanes dirigieron sus ataques contra Londres, que llegó a ser bombardeada durante 57 noches consecutivas. Otras grandes ciudades británicas sufrieron también los efectos del ataque aéreo; en conjunto, sobre Inglaterra cayeron 190.000 toneladas de bombas y se perdieron 44.000 vidas humanas y 50 mil heridos. En algunos momentos, la RAF pareció estar cerca del colapso, pero Churchill pudo declarar más tarde: "No hay, en la historia de las guerras, ningún otro ejemplo en que tantos seres humanos debieron tanto a tan pocos".

Gran Bretaña no fue derrotada. Hitler fracasó en sus propósitos y tuvo que posponer la fecha de la invasión a las islas Británicas, además de verse obligado a suspender la ofensiva aérea porque las pérdidas materiales empezaban a resultarle demasiado costosas.

La guerra en Europa centro-oriental

Mientras los alemanes organizaban la nueva situación en Francia, Stalin aprovechaba para continuar su política de anexiones territoriales señalados en el Pacto Nazi-Soviético. En 1940, la URSS se anexó los Países Bálticos (Estonia, Letonia y Lituania) y le arrebata a Rumania los territorios de Besarabia y Bukovina. Hitler decide entonces avanzar hacia el este e intervenir también en Rumania, obligando al rey a abdicar y reemplazándolo por un régimen pronazi bajo el mando de Ion Antonescu, el cual permitió el ingreso de tropas alemanas para ocupar los campos petrolíferos rumanos.. Estos movimientos favorecieron los planes de Hitler para invadir Rusia. En diciembre de 1940 firmó las instrucciones para iniciar la Operación Barbarroja en contra de la URSS, planeada para realizarse en la primavera de 1941. Sin embargo, acontecimientos inesperados lo obligaron a retrasarla.

Operaciones en África y los Balcanes

Erwin Rommel
El 28 de octubre de 1940, Mussolini invadió Grecia sin previo aviso al Führer, cuya indignación fue mayor al enterrase de la derrota de los italianos al mes siguiente. Tiempo después, el Duce sufrió un nuevo descalabro militar, aún más grave, ante las fuerzas británicas que procedentes de Egipto, invadieron Libia. También los italianos pierden Somalia, Eritrea y Etiopía. Estas derrotas enardecieron a Hitler, quien impulsó la creación del Afrika Korps, una fuerza militar alemana especializada en la lucha en el desierto, bajo el mando del general Erwin Rommel, quien logró romper el frente británico en Libia, cambiando el rumbo de la guerra en el Mediterráneo a favor del Eje. Las fuerzas alemanas avanzaron con rapidez y en abril de 1941 invadieron Egipto.

El Führer se propuso además avanzar hacia los Balcanes. Mediante el recurso de la Blitzkrieg, las fuerzas alemanas invaden Yugoslavia y Grecia (abril 1941), que se rindieron en pocos días. A fines de mayo de 1941, los alemanes se apoderan de la isla de Creta, y a partir de entonces, el Eje pudo pasar a la ofensiva en Libia. Durante el verano de 1941 Alemania se había apoderado de los Balcanes, mientras que Gran Bretaña dominaba en las regiones vecinas del Medio Oriente, Malta y Gibraltar, gracias a que España rechazó la propuesta de Hitler de integrarse al Eje. Mientras tanto, la guerra continuaba en el norte de África y se mantendría durante dos años más, hasta la intervención de las fuerzas norteamericanas.
"Un intelectual que no comprende lo que pasa en su tiempo y en su país es una contradicción andante; y el que comprendiendo no actúa, tendrá un lugar en la antología del llanto, no en la historia viva de su tierra." Rodolfo Walsh (1927-1977), periodista, víctima de la dictadura militar argentina

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