setiembre 20, 2010

Fin de la hegemonía conservadora

Francisco Bilbao
A partir de la década de 1840, la oposición liberal fue reorganizándose en el seno de los círculos intelectuales. En 1842, el escritor José Victorino Lastarria impulsó la creación de la Sociedad Literaria, que reunió a los jóvenes e intelectuales insatisfechos con el autoritarismo conservador, convirtiéndose en un semillero de futuros líderes de la oposición. A este propósito también contribuyeron publicaciones periódicas como El Amigo del Pueblo y El Progreso, que se encargaron de difundir el ideario liberal y criticar al oficialismo.

Fueron tres las principales organizaciones que movilizaron a la oposición liberal durante este período:

- Club de la Reforma (1849). Inspirada en el movimiento liberal europeo, esta organización se constituyó en un espacio de debate y reflexión sobre la necesidad de liberalizar el sistema político chileno y de entregar mayor participación a la ciudadanía.

- Partido Liberal (1849). Fue el primer partido político chileno propiamente tal y entre sus postulados destacaban como objetivos fundamentales reducir las atribuciones del Ejecutivo, conseguir el resguardo de las libertades públicas y privadas y disminuir la influencia de la Iglesia católica en asuntos de Estado.

- Sociedad de la Igualdad (1850). Creada por Francisco Bilbao y Santiago Arcos, esta organización se pensó como un espacio de reflexión y promoción intelectual para sus integrantes. A diferencia de las anteriores, esta incorporó a representantes de los sectores medios como profesionales, artesanos y trabajadores. Su violenta disolución decretada por Manuel Montt y el exilio de sus dirigentes fue uno de los factores que contribuyeron al desprestigio del presidente y al fortalecimiento de la oposición liberal.
La "cuestión del sacristán" y el quiebre del oficialismo

En 1855, el arzobispo de Santiago, Rafael Valentín Valdivieso, expulsó a un sacristán de la Catedral de Santiago. Este hecho cobró relevancia cuando el sacristán llevó el caso a los tribunales de justicia y estos determinaron que debía ser reintegrado a sus funciones. El arzobispo, convencido de que la justicia civil no tenía competencia en asuntos eclesiásticos, recurrió al presidente Montt, en calidad de patrono de la Iglesia, el cual esperaba contar con su apoyo, pero el mandatario validó el fallo de la Corte Suprema.

Pese a que la Iglesia terminó acogiendo la postura presidencial, este episodio trajo graves consecuencias políticas. La postura presidencial frente a la Iglesia llevó a una facción de los conservadores a separarse del gobierno y conformar el Partido Conservador o Ultramontano, defensor de la independencia de la Iglesia en estas materias. Como reacción, Manuel Montt y su ministro Antonio Varas fundaron el Partido Nacional o Monttvarista, en el que se congregaron los defensores del presidente y del ejercicio del Derecho de Patronato.

La fractura del gobierno provocó el surgimiento de una nueva coalición: la Fusión Liberal-Conservadora, integrada por los partidos Liberal y Conservador, ahora unidos en la causa común de derrotar al candidato de Montt, Antonio Varas, en las elecciones presidenciales. Con el triunfo de José Joaquín Pérez, candidato de la Fusión, la hegemonía conservadora llegó a su fin, iniciándose una nueva etapa determinada por el dominio de los liberales.
"Un intelectual que no comprende lo que pasa en su tiempo y en su país es una contradicción andante; y el que comprendiendo no actúa, tendrá un lugar en la antología del llanto, no en la historia viva de su tierra." Rodolfo Walsh (1927-1977), periodista, víctima de la dictadura militar argentina
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