agosto 29, 2010

El régimen conservador y la influencia política de Diego Portales

Diego Portales
Pese a los intentos de la clase política, la inestabilidad interna experimentada en Chile durante los años que siguieron a la caída de O'Higgins no pudo resolverse dentro del marco institucional. A fines de la década de 1820, las distintas posturas políticas se hicieron irreconciliables y dirimieron sus disputas en una guerra civil que concluyó con el triunfo de los conservadores en la batalla de Lircay (17 abril 1830). A partir de entonces, se inició en Chile un período de tres décadas marcadas por la hegemonía conservadora, a lo largo de las cuales estos lograron dotar de una sólida organización al país y acabar definitivamente con la crisis interna mediante la implementación de un modelo autoritario. Por este motivo, las décadas comprendidas entre 1831 y 1861 han sido denominados por la historiografía nacional como República Conservadora o Autoritaria.

Un contexto adverso, grandes desafíos

El general José Joaquín Prieto, líder de las fuerzas conservadoras durante la guerra civil, asumió como Presidente de la República en 1831, en un contexto marcado por la adversidad. La crisis política fracturó profundamente a la clase dirigente y el bando vencido en la guerra no asumió inmediatamente la derrota, iniciando una serie de levantamientos aislados, que el gobierno enfrentó en forma enérgica.

Evidentemente, la crisis política no era el único asunto que preocupaba a los conservadores, la economía, tras veinte años de guerra casi ininterrumpida, se encontraba prácticamente paralizada, haciéndose necesario un saneamiento completo de las finanzas públicas, para poder enfrentar a los gastos internos y a los compromisos contraídos en el extranjero durante los años anteriores. Además, al independizarse, los nacientes Estados americanos tuvieron que delimitar su soberanía sobre el territorio pues, tras la partida de las autoridades españolas, los imprecisos límites coloniales fueron un factor de discordia ante las ambiciones territoriales de cada uno de estos nuevos países.

Frente a este escenario, los principales objetivos que se propusieron los conservadores fueron los siguientes:

José Joaquín Prieto, Presidente de Chile (1831-1841)
* Restablecer el orden interno. El propósito fundamental fue la creación de una nueva institucionalidad a partir de la redacción de un reglamento constitucional que dotara al país de un marco legal acorde a los principios defendidos por la corriente conservadora. Otro punto importante fue el sometimiento de la oposición liberal, entendida como un obstáculo para la obtención del anhelado orden.

Con este propósito se tomaron medidas como la limpieza del Ejército, dando de baja a los generales y soldados vinculados al liberalismo, entre ellos, Francisco Antonio Pinto y Ramón Freire; el saneamiento de la administración pública y el destierro de los principales ideólogos y activistas liberales, como José Joaquín de Mora. Finalmente, otra acción tendiente a la recuperación del orden consistió en acabar con el bandidaje que azotaba a los campos de la zona centro sur del país, materializado en la acción de montoneras, entre las que se destacaba la banda de los hermanos Pincheira.

* Estabilizar la economía. En el cumplimiento de este objetivo jugó un rol fundamental Manuel Rengifo, ministro de Hacienda del presidente Prieto, quien implementó medidas como la reducción de puestos en el Ejército y la administración pública, la creación de un nuevo sistema tributario, el pago de la deuda externa y la reformulación de la ley de aduanas. Estas medidas influyeron directamente en el puerto de Valparaíso, que se transformó en un lugar clave para el desarrollo de la ciudad y del país, ya que acogió a una oleada de inmigrantes que comenzaron a arribar tempranamente y se dedicaron principalmente al comercio, potenciando esta actividad.

Además de estas acciones, durante el período conservador se descubrieron yacimientos de plata y cobre, lo que junto con el aumento de la demanda externa de cereales, contribuyeron a la recuperación económica que se hizo evidente al finalizar la década de 1850.

Valparaíso en el siglo XIX
* Consolidar la soberanía nacional sobre el territorio. Este aspecto revistió gran importancia en la agenda conservadora y se materializó mediante acciones concretas, como la toma de posesión del estrecho de Magallanes, la colonización de la zona de Llanquihue y el posicionamiento de Valparaíso como puerto de entrada al Pacífico sur. Las amenazas externas provocaron el desarrollo de diferentes acciones con la intención de consolidar la soberanía territorial del país, como fue el caso de la Confederación Perú-Boliviana.

La influencia política de Diego Portales

Pese a que nunca ocupó la principal magistratura del país, Diego Portales (1793-1837) fue una figura determinante en la gestación del proyecto conservador, siendo reconocido como el mentor de la República Autoritaria. Su influencia la ejerció a través de la participación en los ministerios de Interior, Relaciones Exteriores y Guerra y Marina en los gobiernos de José Tomás Ovalle (1830-1831) y, principalmente, de José Joaquín Prieto (1831-1841), en el que concretó importantes obras como la Constitución de 1833 y la declaración de guerra contra la Confederación Perú-Boliviana.

Antes de irrumpir en la escena política, Diego Portales participó en el mundo de los negocios. En 1824, junto con su socio José Luis Cea se adjudicaron el monopolio o estanco del tabaco, los licores, el té y los naipes a cambio del compromiso de saldar la deuda que Chile había contraído con Inglaterra. Pese al fracaso de ese proyecto, Portales se mantuvo vinculado al mundo del comercio, círculo en el que ejerció gran influencia y difundió su visión sobre la crítica situación que Chile experimentaba.

Evidentemente, el alterado clima interno perjudicaba el desarrollo del comercio y Portales, hombre pragmático, creía en la necesidad de un gobierno autoritario que pusiera orden al caos. Estas ideas le permitieron estrechar lazos con los conservadores, que coincidían con la visión de Portales sobre esta materia.

La solución portaliana

Los postulados del ideario portaliano, fundamento del proyecto conservador, fueron:

Guardia Cívica
* Ideal de orden. Portales entendió la obtención del orden interno como una tarea prioritaria para estabilizar institucionalmente al país y conseguir el despegue de la economía. Con este objetivo, creó la Guardia Cívica, grupo compuesto por civiles que apoyaban al Estado en la mantención del orden y se encargaban de realizar ceremonias en las que se exaltaban los símbolos patrios.

* Autoritarismo. La crisis interna solo podría superarse mediante la conducción ejercida por un Ejecutivo con amplias atribuciones constitucionales. Sin embargo, el autoritarismo debía ser provisorio y necesario hasta que en Chile existiera una clase política capaz de dirigir adecuadamente el país.

* Fin del personalismo. Los funcionarios públicos debían ser ciudadanos ejemplares y no confundir sus intereses personales con las responsabilidades derivadas de sus cargos. En este sentido, las instituciones debían estar por sobre las personas que en ellas se desempeñaran y funcionar en forma eficiente, independientemente quién estuviera en el cargo.

* Subordinación de las Fuerzas Armadas. A principios del siglo XIX, el Ejército contribuyó al contexto de inestabilidad interna, pues fue constantemente movilizado por liderazgos personalistas. Desde la perspectiva de Portales, las Fuerzas Armadas debían obedecer al poder político y actuar en representación del Estado. En este sentido, una de las primeras medidas que tomó como ministro fue la expulsión de todos los militares ligados al liberalismo.

* Rol pedagógico del Estado. Según Portales, el Estado era responsable de generar en la ciudadanía una cultura cívica que potenciara el patriotismo.

Una vez materializadas estas propuestas, Portales abandonó temporalmente su trabajo en el gobierno para ejercer como gobernador de Valparaíso. Sin embargo, mantuvo su influencia hasta su asesinato en 1837.

Portales y el contexto internacional

El siglo XIX estuvo determinado por la expansión imperial de las potencias europeas sobre África y Asia, como consecuencia del desarrollo de la industria y la necesidad de materias primas y mano de obra a bajo costo. Frente a este escenario, los Estados Unidos establecieron su postura en la Doctrina Monroe, que con la controvertida frase "América para los americanos" se autoproclamaron defensores de los Estados americanos, declarando que no aceptarían la intervención de las potencias europeas en el continente.

Diego Portales tuvo una mirada particular sobre esta doctrina. Él desconfiaba de la preocupación que mostraba Estados Unidos y las naciones de Europa hacia América, pues temía que pudiera significar una nueva dominación extranjera, a pesar de lo beneficioso que podría ser el aporte de los extranjeros al país, siempre y cuando existiera respeto entre las naciones.
"Un intelectual que no comprende lo que pasa en su tiempo y en su país es una contradicción andante; y el que comprendiendo no actúa, tendrá un lugar en la antología del llanto, no en la historia viva de su tierra." Rodolfo Walsh (1927-1977), periodista, víctima de la dictadura militar argentina

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