abril 14, 2012

El Imperialismo

Caricatura de Cecil Rhodes, impulsor de la colonización
británica en África
El término Imperialismo comienza a aplicarse a mediados del siglo XIX en el contexto de la expansión industrial y demográfica de algunas naciones europeas, lo cual proyecta a nivel mundial. Este proceso y su impacto en las naciones colonizadas han constituido uno de los fenómenos claves de la historia contemporánea.

El concepto de Imperio, que anteriormente había tenido connotaciones geográficas y políticas, pasó a convertirse en un instrumento ideológico. Los imperios pre-industriales se asentaban en la extracción y comercialización de metales preciosos y productos exóticos de alto valor comercial. A partir de 1870, el expansionismo de las naciones europeas, a las que se incorporaron Estados Unidos y Japón, presenta rasgos cualitativamente distintos: extracción de materias primas para la industria, exportación de capitales y población, búsqueda de mercados para las manufacturas europeas, signos de poder y estatus para las naciones colonizadoras, y conflictos derivados de la ocupación de zonas estratégicas del planeta.

Los políticos que vivieron el proceso colonizador, como el francés Jules Ferry y el británico Rudyard Kipling, destacaron el aspecto civilizador, la supremacía del hombre blanco y el derecho a ocupar los recursos disponibles, sin importar el espacio geográfico en que se encontraban. Con posterioridad, historiadores de distintas tendencias señalan que la expansión se debió a intereses económicos, y que ésta no favoreció al conjunto de la población de los países imperialistas sino a una minoría conformada por empresarios financieros y propietarios de industrias.

Para Lenin, teórico marxista ruso, artífice de la Revolución Rusa, la libre competencia, propia del capitalismo, en esta fase mundial, fue sustituida por el monopolio, cuyo ejercicio permite que se exporten capitales en lugar de mercancías y, a la vez, que el mundo se reparta entre grandes asociaciones monopolistas y grandes potencias que les sirven de instrumento.

Sin negar la importancia de los factores económicos, otros historiadores han hecho hincapié y subrayado la importancia de otros elementos en el desarrollo del Imperialismo, como fueron la búsqueda de poder, de gloria y prestigio entre la comunidad de naciones y el misionerismo religioso.

Otro factor de análisis en el desarrollo del Imperialismo estuvo relacionado con la exaltación del nacionalismo, con la necesidad de reafirmar la identidad nacional a partir de la adquisición de territorios coloniales, y así otorgarse un estatus en la comunidad internacional. Bajo ese contexto se pueden mencionar los casos de Alemania e Italia, naciones que alcanzaron su unificación política a fines del siglo XIX y que buscaron alcanzar posiciones importantes a través de la ocupación de territorios de ultramar, especialmente en África.

Factores del Imperialismo

a) Factores económicos.
Estos son los más importantes, ya que las principales naciones imperialistas eran las potencias más industrializadas. La nueva industria, para poder crecer necesitaba expandir sus mercados, para lo cual se hacía necesario abrirlos fuera de Europa, ya que los mercados internos se encontraban saturados y los mercados americanos no eran suficientes para absorber una oferta de bienes en constante aumento. Por otro lado, las potencias industriales necesitaban materias primas diversas y baratas para poder continuar con sus estándares de desarrollo. En este contexto, los grupos oligárquicos presionaron a las autoridades de las distintas potencias para intensificar su control sobre otros continentes, justificando así la política imperialista, con la excusa de garantizar la seguridad económica de sus naciones. Por último, el gran desarrollo alcanzado por el capitalismo necesitaba espacios para invertir el capital acumulado.

b) Factores sociales y demográficos.
El aumento de la población europea, que pasó de 190 millones de personas en 1815 a 300 millones en 1870, trajo consigo paros, hambrunas y migraciones masivas. A lo largo del siglo se calcula que emigraron 40 millones de europeos, principalmente a América y, en menor grado, a África, Asia y Australia. La sobrepoblación y el agobio económico planteaban a los gobiernos el problema de la pobreza y, sobre todo, el peligro de agitación social que esta traía consigo, especialmente al alero de los movimientos socialistas, que habían alcanzado gran difusión. Desde esta perspectiva, la colonización de nuevos territorios permitía la ubicación de importantes contingentes de población europea en las nuevas colonias, lo cual se presentaba como una gran oportunidad para miles de familias sin recursos y para los emprendedores que buscaban mejores condiciones de vida en los espacios colonizados.

El mundo colonial en 1914
c) Factores político-ideológicos.
En el nuevo orden internacional, poseer colonias era un elemento clave para ejercer poder y detentar status. A los pueblos y naciones del Viejo Mundo ya no les bastaba con desempeñar un papel importante dentro del sistema de Estados europeos: ambicionaban ser también potencias ultramarinas. La colonización de nuevos territorios también se transformó en una cuestión de poder y prestigio.
Junto al honor nacional surgieron otros argumentos, como la misión civilizadora del hombre blanco, es decir, el deber de las naciones europeas de transmitir a los pueblos colonizados el desarrollo y la civilización. Esta premisa parte de la concepción filosófica de la superioridad racial del hombre blanco, y de su deber de civilizar y evangelizar a los pueblos bárbaros.

d) Superioridad tecnológica europea.
Todo lo anterior se vio facilitado por el avance de los medios de transporte, las comunicaciones y el desarrollo de la industria de armamentos, produciéndose entre las grandes potencias una competencia tenaz por aumentar su poder en el resto del mundo. Los territorios africanos y asiáticos, incorporados a los imperios europeos, no pudieron defender sus territorios una vez que la ocupación se hizo más violenta.

e) Motivaciones religiosas.
Colonización y misionalización guardan estrechos vínculos en el siglo XIX. Tanto las iglesias protestantes como la Iglesia católica, extienden su influencia a través del trabajo de los misioneros. Además, fue importante la motivación científica de un grupo de investigadores y exploradores que se ocuparon del estudio de la flora, la fauna y la geografía de otros continentes.

El reparto del mundo

Entre 1884 y 1885 se lleva a cabo la Conferencia de Berlín, en la que los países europeos proceden a fijar normas para repartirse el mundo. Ahí se reconocen los derechos de Bélgica sobre el Congo y se sostiene el principio de que solo la ocupación -y no el descubrimiento- de un territorio otorga los derechos de explotación colonial. A partir de entonces, Bismarck, canciller de Alemania, impulsa la empresa colonizadora de su país. Su participación en el reparto fue favorable, ya que logró el establecimiento de colonias en ambas fajas costeras de África. La carrera imperialista por abarcar el máximo número de territorios, que permitieran servir a sus intereses económicos y a su influencia política, llevó a los europeos a consensuar las formas de reparto de los territorios de ultramar, con el fin de evitar enfrentamientos armados, al menos por un tiempo.

La penetración imperialista en África

El continente africano, hacia 1870, era un territorio desconocido. Los europeos ocupaban únicamente una serie de posesiones costeras. Paulatinamente se produce la conquista de los territorios interiores y, hacia 1914, el continente queda totalmente repartido entre las potencias europeas, subsistiendo solamente dos Estados independientes: Liberia y Abisinia (Etiopía).

En las disposiciones del nuevo reparto se pueden destacar los siguientes aspectos:

- Ocupación inicial de la costa. Desde la costa se penetra hacia el interior con el objetivo de alcanzar la ribera oceánica opuesta y firmar así un imperio colonial continuo, de costa a costa; ambición que ningún país logró consolidar dada la presión existente entre las diferentes naciones.

- La Conferencia de Berlín se inclinaba por la rápida ocupación, lo que acelera el ritmo de la colonización, especialmente entre los países que recién empezaban su empresa colonizadora.

- La penetración sigue la huella de los grandes ríos, como el Nilo, el Níger y el Congo.

El reparto de África en 1914
- La costa mediterránea parecía ser una zona reservada a Francia, hasta que se produce la intervención británica en Egipto, a partir de 1882, por el control del canal de Suez.

- Bélgica obtuvo el territorio del Congo, que fue propiedad personal del rey Leopoldo II (1885) y pasó posteriormente a Bélgica tras su muerte (1908).

- La urgente necesidad de Alemania e Italia de obtener territorios en África, para compensar su tardío ingreso al proceso de reparto, tensionó las relaciones coloniales.

- La inexistencia en África de grandes imperios, que hubiesen sido contrapeso a la penetración europea.

Dunbar (desfile) británico en la India
La expansión europea en Asia y Oceanía

El imperialismo europeo siguió en Asia un camino diferente al que siguió en África. En el continente asiático, los europeos fundaron colonias altamente organizadas, con poderosos ejércitos y enormes ciudades, muchas de las cuales rivalizaban, en tamaño y esplendor, con las ciudades europeas. Además, en Asia los europeos se encontraron con grandes y complejas civilizaciones que, en muchos casos, pusieron en cuestión su sentido de superioridad cultural.

Gran Bretaña, como primera potencia económica y comercial del siglo XIX, disponía de una cadena de enclaves estratégicos para articular el comercio con Asia, los cuales se ubicaban entre el Mediterráneo y la península Arábiga, para acceder desde allí a India y China.

El tipo de ocupación colonial, establecida por Gran Bretaña en Oceanía fueron los poblamientos, territorios que absorbieron un importante excedente demográfico de este país. Australia y Nueva Zelanda fueron casos de este tipo de poblamiento. Esta modalidad se dio también en África del Sur y Canadá.

Por otro lado, gran parte de las colonias eran de explotación, ya que surtían de materias primas y servían de mercado para los productos británicos. La principal colonia de explotación inglesa fue la India, el cual fue considerada como la "Joya del Imperio". Era un territorio densamente poblado y con una cultura y tradición milenaria. La administración británica se extendió hacia el interior del subcontinente indio a partir de 1870. Hacia 1890, habían más de 6.000 funcionarios británicos que administraban el territorio, apoyados por una fuerza militar de 70.000 soldados, en su mayoría de origen indio.

El Imperio británico de la India (1914)
Oceanía en 1914
Por ese tiempo, la presencia británica en Asia se extendió a Birmania (Myanmar), Malasia y Brunei.

La penetración francesa en Asia fue más tardía. A pesar de todo, logró adueñarse de la Indochina francesa (Tonkín, Cochinchina, Laos y Camboya), territorios arrebatados del dominio chino. Estas colonias aportarían a Francia minerales como carbón, zinc y estaño, además de recursos alimenticios, como el arroz.

Mientras tanto, los holandeses mantuvieron sus posesiones en gran parte de Indonesia, mientras Rusia incorpora Siberia, estableciendo sus fronteras con India y China, además de dominar el Cáucaso, Asia central y el mar Caspio.

Formas de dominio colonial

Las potencias colonizadoras establecieron diversas formas de dominio colonial:

- Las concesiones. Eran ventajas comerciales establecidas con países independientes, en que las principales potencias se repartían en "áreas o zonas de influencia". Ejemplo: los tratados desiguales entre las potencias europeas y China, los cuales se abrieron diversos puertos al comercio europeo.

- Los protectorados. Eran Estados que mantenían sus gobiernos locales, pero la potencia colonizadora se reserva el derecho de controlar la política exterior, el ejército y la explotación de ciertos recursos naturales. Ejemplo: Los protectorados europeos sobre Egipto y Marruecos.

- Las colonias. Eran territorios sometidos a la soberanía de la metrópoli. Esta fue la forma más común de ocupación. Las colonias podían ser:

* Posición. Donde se ocupaban espacios considerados estratégicos por la metrópoli.
* Poblamiento. Donde se asentaba una parte de la población europea.
* Explotación. Donde se extraían recursos naturales, empleando como mano de obra a la población local.

Proyecciones del imperialismo

El imperialismo y sus consecuencias debe entenderse en el contexto de un proceso de larga duración, no solo porque la descolonización se produjo después de la Segunda Guerra Mundial, sino porque sus secuelas culturales, demográficas y económicas, marcan de manera profunda hasta hoy, a los países de Asia y África, en especial a estos últimos.

- Europa, Estados Unidos y Japón extienden su control político y económico sobre gran parte del mundo. En este momento, el concepto de "economía-mundo" adquiere mayor significación que durante los siglos anteriores. Prácticamente todos los continentes y territorios fueron incorporados al modelo capitalista.

- La expansión de la civilización científico-técnica de Occidente al resto del mundo rompió los procesos autónomos de desarrollo que habían alcanzado algunos países, como la India. Además, se sustituyeron los cultivos tradicionales por cultivos de exportación, imponiéndose un comercio desigual basado en la exportación de materias primas e importación de manufacturas, situación que impidió el desarrollo de modelos autónomos de industrialización. Además, se crearon puertos y vías férreas que permitieron la conectividad de las distintas regiones.

- Los gobiernos locales fueron eliminados o sometidos al control de las potencias extranjeras. Además, el trazado arbitrario de las fronteras coloniales originó conflictos étnicos, al separar tribus o juntar, en un mismo territorio, a pueblos rivales.

- La mortalidad en las regiones colonizadas disminuyó gracias a la educación y a los progresos médicos e higiénicos. Sin embargo, en África, la población local disminuyó debido al contagio de enfermedades y a su explotación como mano de obra.

- En las distintas colonias se impuso una sociedad marcada por un fuerte contraste entre la mayoría de la población indígena y la minoría extranjera, que controlaba el gobierno, la economía y habitaba en barrios lujosos, segregados de la población local.

- Las lenguas, creencias y culturas locales fueron desplazadas por la cultura e idioma europeas.

- En educación se desarrolló un amplio plan de escolarización, de la que se benefició un gran parte de la población local, siendo las más favorecidas, las élites, quienes pudieron continuar y ampliar sus estudios en las universidades europeas.
"Un intelectual que no comprende lo que pasa en su tiempo y en su país es una contradicción andante; y el que comprendiendo no actúa, tendrá un lugar en la antología del llanto, no en la historia viva de su tierra." Rodolfo Walsh (1927-1977), periodista, víctima de la dictadura militar argentina
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