noviembre 28, 2010

Las potencias emergentes: Japón

La transformación del Japón feudal en una potencia mundial se produjo en el siglo XIX. Durante el período Tokugawa (1603-1868), el país se cerró a los visitantes y comerciantes extranjeros, pero en 1853 el gobierno estadounidense envió a Edo (actual Tokio) al comodoro Matthew Perry al frente de cuatro buques de guerra para exigir la apertura al comercio de los puertos japoneses. Perry dejó en claro que volvería. La resistencia parecía inútil en vista de su superioridad naval, por lo que en 1854, cuando Perry regresó con una flota aún mayor, el shogunato firmó el Tratado de Kanagawa por el que Japón se vio obligado a abrir sus fronteras.

Occidentalización de la sociedad

Se firmaron tratados similares con Gran Bretaña, Francia, Rusia y los Países Bajos. Estos países también consiguieron concesiones comerciales, de manera que Japón perdió, progresivamente, el control sobre sus propios derechos de aduana. Los japoneses consideraron humillantes estos injustos tratados, y una serie de rebeliones acabaron con 700 años de shogunato. Después de la Restauración Meiji, el nuevo régimen consideró que las ideas occidentales podían hacer a Japón más fuerte, capaz y completo. El lema fue "oitsuke, oisoke" (Pónte al día, adelántate). Se reestructuró el viejo sistema de clases feudales, pasando de "guerrero samurai-campesino-artesano-comerciante" a "noble-descendiente de samurai-plebeyo". En 1873 se introdujo el reclutamiento, por el que todos los hombres, y no sólo los nobles, podían unirse al ejército. En 1877 se fundó la Universidad de Tokio, donde impartieron clases varios profesores extranjeros. Por último, a nivel económico, se estableció una Casa de Moneda, una unidad monetaria basada en el yen y, en 1882, se funda el Banco de Japón.

Movimientos de población

Probablemente el principal símbolo de la modernización de Japón fue la llegada del ferrocarril. El primero fue inaugurado en 1872, y en 15 años, se construyeron 1.600 km de vías férreas, con un profundo impacto en el país y en su economía. Los suburbios urbanos crecieron, ya que la gente no tenía que vivir cerca de su lugar de trabajo.

Japón en guerra

Tras años de agitación interna, en Japón renació el sentimiento de identidad nacional y orgullo patrio. El lema pasó a ser "fukoku kyohei" (nación próspera, ejército poderoso). Nadie iba a jugar con Japón. En la primavera de 1894, Corea solicitó ayuda militar a China para sofocar una rebelión. China y Japón intervinieron en la crisis coreana, ya que ambas potencias tenían intereses en la región, estallando la guerra. Japón pudo mostrar su superioridad militar y naval sobre los chinos: se apoderan de la base naval de Port Arthur y destruyen la flota naval china en Weihai. Por el Tratado de Shimonoseki (1895), China se ve obligada a abandonar sus intereses en Corea y ceder territorios a Japón, entre ellos Taiwán. Japón consiguió también concesiones en Manchuria, que contaba con abundantes recursos naturales.

Este fue el primer paso del imperialismo japonés en Asia. Rusia reaccionó, convenciendo a Alemania y Francia de que Japón debería renunciar a Manchuria, ya que causaba inestabilidad en el Extremo Oriente. Japón, ante la presión internacional, aceptó a regañadientes la renuncia a sus intereses manchurianos. Sin embargo, cuando Rusia se negó a retirar sus tropas de China tras la Rebelión Bóxer (1898-1900), la creciente tensión entre Rusia y Japón termina con el estallido de la guerra en 1904.

Para entonces, Japón contaba con una impresionante fuerza militar, mientras que Rusia se vio desfavorecida debido a la Revolución de 1905, triunfando Japón. El Tratado de Portsmouth (1905), reconocía los intereses japoneses en Corea y ratificaba la ocupación de Port Arthur y parte de Manchuria. Japón puso en práctica su control sobre Corea, disolviendo las fuerzas locales y anexando el territorio en 1910, sin oposición internacional alguna.

Japón había logrado sus objetivos: ahora las potencias occidentales la tomaban en serio. Los tratados desfavorables, que habían causado resentimiento en el pasado, fueron revisados y en 1911 los japoneses recuperaron el control sobre sus derechos aduaneros. En apenas medio siglo, Japón había pasado de ser un menospreciado país atrasado a una potencia mundial.
"Un intelectual que no comprende lo que pasa en su tiempo y en su país es una contradicción andante; y el que comprendiendo no actúa, tendrá un lugar en la antología del llanto, no en la historia viva de su tierra." Rodolfo Walsh (1927-1977), periodista, víctima de la dictadura militar argentina

LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...